El contrato de alquiler en caso de divorcio o separación

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En muchos casos de disolución del matrimonio, cuando la vivienda habitual no es en propiedad sino de alquiler, y cuando el Juez adopta la decisión de atribuir a uno de los cónyuges el uso de dicha vivienda, bien con el acuerdo de ambos, bien como solución a la diferencia de opiniones, incluso como medida cautelar en un caso de violencia de género, muchas parejas en proceso de separación creen que ya está todo hecho. Y no es así.

alquiler divorcioLas resoluciones de los Juzgados de Familia sólo afectan a los miembros de la pareja, no a los terceros que, como el propietario de la vivienda alquilada, no han sido parte en el procedimiento de divorcio y que, por lo tanto no se pueden ver afectados por la decisión del Tribunal.Así mismo hay que recordar que el contrato de arrendamiento vincula a quienes lo firman: la propiedad y el miembro del matrimonio que lo suscribió, pero no al otro cónyuge que, muchas veces, no firma también el contrato.

Quién se queda con la casa de alquiler en caso de divorcio o separación

Aunque son frecuentes los acuerdos amistosos con los propietarios para solventar los problemas que pueden derivarse, la Ley prevé que se pueden dar las siguientes situaciones:

  1. Que el contrato de arrendamiento esté a nombre de ambos cónyuges o del miembro a quien se atribuye el uso de la vivienda.
    En este caso no hay problema, el vínculo arrendaticio continúa vivo sin más, si bien para el cónyuge que abandona el hogar sería conveniente que la relación se resolviera con la propiedad respecto del él, a fin de evitar su posible responsabilidad derivada de incumplimientos generados por el cónyuges que se queda en la casa.
  2. El contrato de arrendamiento está exclusivamente a nombre del miembro de la pareja que abandona la casa.
    A) Si el arrendatario simplemente abandona la vivienda, permaneciendo el otro miembro de la pareja en el uso, sin comunicárselo al propietario, el artículo 12 de la Ley de Arrendamientos Urbanos prevé que:”Si el arrendatario abandonara la vivienda sin manifestación expresa de desistimiento o de no renovación, el arrendamiento podrá continuar en beneficio del cónyuge que conviviera con aquél siempre que en el plazo de un mes de dicho abandono, el arrendador reciba notificación escrita del cónyuge manifestando su voluntad de ser arrendatario. Si el contrato se extinguiera por falta de notificación, el cónyuge quedará obligado al pago de la renta correspondiente a dicho mes.”B) Si la salida de un cónyuge del domicilio conyugal es fruto de una resolución judicial, la nueva redacción del artículo 15 de la Ley de Arrendamientos Urbanos establece que: “1.En los casos de nulidad del matrimonio, separación judicial o divorcio del arrendatario, el cónyuge no arrendatario podrá continuar en el uso de la vivienda arrendada cuando le sea atribuida de acuerdo con lo dispuesto en la legislación civil que resulte de aplicación. El cónyuge a quien se haya atribuido el uso de la vivienda arrendada de forma permanente o en un plazo superior al plazo que reste por cumplir del contrato de arrendamiento, pasará a ser el titular del contrato.
    2.La voluntad del cónyuge de continuar en el uso de la vivienda deberá ser comunicada al arrendador en el plazo de dos meses desde que fue notificada la resolución judicial correspondiente, acompañando copia de dicha resolución judicial o de la parte de la misma que afecte al uso de la vivienda.”

    Es decir, que quién no firmó el contrato puede convertirse en arrendatario -esté conforme o no el arrendador- por una cesión legal en el arrendamiento original, para lo cual deberá notificárselo fehacientemente a la propiedad en un plazo de dos meses desde la recepción de la resolución judicial atribuyéndole el uso de la casa.

    Si no lo hiciera, el propietario podría instar la resolución del contrato.

    C) Para evitar que los derechos del cónyuge no arrendatario se vean afectados por las acciones del arrendatario de la vivienda, si éste solicitara la resolución del contrato, el artículo 12 de la Ley de Arrendamientos Urbanos prevé que:”
    1.Si el arrendatario manifestase su voluntad de no renovar el contrato o de desistir de él, sin el consentimiento del cónyuge que conviviera con dicho arrendatario, podrá el arrendamiento continuar en beneficio de dicho cónyuge.
    2.A estos efectos, podrá el arrendador requerir al cónyuge del arrendatario para que manifieste su voluntad al respecto.
    3. Efectuado el requerimiento, el arrendamiento se extinguirá si el cónyuge no contesta en un plazo de quince días a contar de aquél. El cónyuge deberá abonar la renta correspondiente hasta la extinción del contrato, si la misma no estuviera ya abonada.

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