Motivos para no devolver la fianza de alquiler

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En estos tiempos que corren, alquilar tu vivienda es una tarea complicada, y en muchas ocasiones nos preocupa las consecuencias jurídicas y económicas que pueden derivarse de un negocio jurídico nada provechoso. Pero, también, lo es alquilar.

Si eres arrendador o arrendatario, la información que vas a encontrar aquí te va a servir de mucho, ya que muchas veces alquilamos sin conocimiento de nuestras obligaciones y deberes. Por lo tanto, ponte cómodo porque aquí resolvemos todas las dudas.

Lo primero que haremos es saber que es fianza. La fianza es una garantía cuyo objetivo es asegurar el cumplimiento de una obligación. Puede ser económica o personal. Para relacionarla con lo que hablaremos, hemos de acudir a la LAU (Ley de Arrendamientos Urbanos).

El artículo 36.1 de la LAU expresa que para que se celebre el contrato, es obligatorio que exista la exigencia y prestación de la fianza en metálico. La fianza debe tener la misma cuantía que la primera mensualidad del alquiler, salvo para uso distinto de la vivienda, que serán dos mensualidades.

El inquilino tendrá un plazo de 15 días hábiles para depositar la fianza, desde la celebración del contrato. Si se exceden, se depositarán con un interés del 5% si se hace después de 3 meses del plazo; 10%, después de 6; 15%, después de 12 meses.

Cuándo no estamos obligados a devolver la fianza

  1. Si el arrendatario o inquilino no ha pagado alguna mensualidad durante el transcurso del alquiler. Por ejemplo, si el contrato de arrendamiento es de 1 año y en ese año no se ha pagado alguna mensualidad.
  2. Cuando existen desperfectos en el mobiliario, como en el los demás enseres. Es decir, cualquier electrodoméstico, muebles, etc. Siempre tienen que estar justificados con una factura.
  3. Si el inquilino ha dejado sucia la vivienda o no se deja como se alquiló, el dinero de la fianza puede ser utilizado para limpiarla. Si se deja en peor estado de cómo se alquiló, es una de las causas más comunes por las que se pierden la fianza.
  4. Si antes de finalizar el contrato, el inquilino abandona la casa, siempre y cuando se incluya una cláusula que lo especifique.
  5. Cuando el inquilino haya sido negligente y provocado unos daños, que de no haberlo sido, no habrían existido. Por ejemplo, montar una fiesta en casa, hacer un uso indebido de las instalaciones, etc.

Si tu arrendatario no cumple ninguno de esos motivos, seguramente estés obligado a devolver la fianza que percibiste al celebrar el contrato.

No obstante, hay que tener cuidado, porque también estamos obligados a devolver la fianza en ciertos casos:

  1. Daños por un uso normal de la vivienda. Si, finalizado el contrato, encontramos daños o desgastes debidos al uso normal de la vivienda, el arrendador tendrá que cargar con la reparación que corresponda, además de devolver la fianza al arrendatario o inquilino.
  2. Obras dirigidas a la conservación. Este motivo suele ocurrir cuando la vivienda tiene que ser reparada para ser habitable. Todos los gastos correrán a cargo del arrendador, por lo que no puede quedarse la fianza para cubrir estos gastos, tendrá que devolverla.

Qué hacer si el arrendador no devuelve la fianza

Si el arrendador, cuando no concurre ningún motivo, no devuelve la fianza:

  1. Hablar con el arrendador para que entre en razón y devuelva la fianza.
  2. Si no lo conseguimos, la ley establece que a partir de los 30 días de la finalización del contrato, empieza a contar el interés legal.
  3. Si no paga de ninguna forma, podremos ejercer acciones legales. Si la cuantía de la fianza es menor que 2000 euros, no necesitamos abogado ni procurador, por lo que el coste de la reclamación se reduce considerablemente.

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